Desde que conocí a Albert Cuesta hace ahora cosa de dos años, siempre le consideré el profesor Virtual por excelencia. Cierto, él es de carne y hueso, pero con un simple clic es capaz de abrir la puerta de clase, apagar las luces y borrar la pizarra. Pero el hecho que más convierte a Cuesta en un profesor Virtual es, sin duda, que es el único docente que en toda la historia de la universidad nunca ha pedido ayuda a los alumnos para encender el ordenador o el proyector. ¡Milagro!Cuesta nos ofreció el pasado viernes una clase introducción de la asignatura. Lo que vulgarmente podríamos llamar un prólogo. En ella también nos iniciamos en la blogosfera y creamos un blog comunitario de la promoción del postgrado. Pero lo mejor de la hora y media de clase fue el último tramo, en el que Albert nos enseñó algunos trucos de la red, y en el que no pudimos resolver una gran duda: ¿se escribe postgrado o postgrado? Veremos si este viernes lo solucionamos.
1 comentario:
Si fuera del todo virtual, me quedaría en casita y os impartiría la clase desde allí, jaja. Saludos --Albert
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